EL ANOCHECER
Noviembre 27th, 2007 by carfranEl sol se ocultó lentamente. La alegrÃa cesaba en la ciudad a medida que el astro rey desaparecÃÂa.
Juana salió de su trabajo más tarde que de costumbre. La calle estaba desierta. Caminaba presurosa, mirando de vez en cuando a su alrededor y escuchando el silencio que la rodeaba.
Desde hacÃÂa veinte dÃÂas, la noche encubrÃÂa el asesinato de una mujer. Los esfuerzos de la policÃÂa por encontrar al autor de tan largo rosario de vÃÂctimas, habÃÂan fracasado. La ciudad, con la caÃÂda del sol, veÃÂa desaparecer a su moradores temerosos de ser dianas de un nuevo crimen.
Juana, andaba presurosa atravesando callejones y más callejones para llegar a su casa.
El silencio se rompió a sus espaldas. Aceleró el paso. Quizá era su imaginación. No. Ahora estaba segura. Eran pasos. La perseguÃÂan. Volvió la cabeza pero no vio nada. Aprisa. Más aprisa. Nuevamente volvió la cabeza y emprezó a correr. Ahora sàhabÃÂa visto algo. Era un hombre, con un sombreso de copa, un bastón y una capa negra que cubrÃÂa sus hombros.
Un grito involuntario creció y murió en su garganta. CorrÃa, corrÃa. El perseguidor también lo hizo.
Juana tropezó y se fué al suelo. El llegó, se inclinó sobre ella y le dió un abrazo mortal.
Cuando la luna brilló en el cielo, se ofreció a su vista, flotando sobre las frÃas aguas del Sena, el cuerpo desnudo de una joven y bella mujer que nunca llegó a ser identificada. Su cabeza, sus manos, nunca se encontraron.
La caida del sol y la salida del astro de la noche, habÃÂan sido cómplices de un nuevo asesinato.
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