“La tristeza es el dolor de haber amado”
He mudado. (He amado)
En cada escama se refleja tu imagen deformada.
¿He mudado?. (¿He amado?)
Dentro de poco.
Me siento ridÃcula cuando profundizo. Me siento ridÃcula cuando trato de ser superficial. Significa que no sé vivir, o por lo menos que lo conseguiste… que no sé vivir sin tÃ. Odio. No me gusta ser un tÃpico. No me gustan las canciones insulsas. No me gusta estar triste. No me gusta sentirme vulnerable. No me gusta porque no sé llevarlo. No me gusta el ajo.
Durante tanto tiempo he intentado mantener la sonrisa que se me ha olvidado ser triste, se me ha olvidado llevarlo con dignidad y cuando hasta el cuerpo se deshace, se revuelve, se contrae, se cae, pesa… cuando se arrastran los pies de cerveza en cerveza te das cuenta de que necesitas, de que extrañas, de que eres humana. No puedo disfrutar de la tristeza. No hay nada tan Ãntimo y tan puro como aquella tristeza que trata de evitarse, que se oculta y se quiere acallar. Y esto no puesdo jaberlo screeto yo. Porque no sé hablar de lo que me hace feliz ni de lo que me produce tristeza. Porque no sé hablar de mÃ. Porque no me conozco.
HabÃa olvidado ser humana para convertirme en instrumento. Ni ser yo ni otro, un puente, un intermedio, una herramienta, un asiento, un apoyo, un aliento.
Me quitaste el aliento y me pusiste palabras. Cuando el guión planeado para mà no se correspondÃan con los hechos me castigabas. Y luego me pedÃas ser madre. Y me pedÃas ser experimentada. Y me pedÃas ser alegre por tÃ. Pero yo no podÃa. Y me castigabas. Y yo seguÃa tumbada sobre tu pecho, acostada a tu lado porque adoro aprender.
Soy un gato muerto de curiosidad.
Escribir algunas de esas lecciones sobre mi propia piel no ha sido buena idea, porque llevo el mismo cuerpo pesado en cada ducha, en cada muda. Y es cada una de esas escamas donde se refleja tu imagen deformada. Estás en cada escama. Y duele no poder desprenderse de tà porque eres una parte inmensa de mi anatomÃa.
Soy tu serpiente. Soy tu manzana. Soy tu Eva, tu Ana, tu LucÃa, tu MarÃa, tu Laura. Soy tu puta. Soy tu diosa. Tu…
Me golpeas en la mente, en el corazón, en el estómago. Me sigues castigando, porque sigues aquÃ. En cada rincón de este cÃrculo. Un bucle enorme sin esquinas que me hace sentir pequeña.
La espiral es una utopÃa que se ha convertido en un muelle y se me ha clavado en el ojo. No veo bien. El ojo sangra escamas de donde sale tu imagen deformada. Tu imagen deformada soy yo hecha pedacitos. Soy polvo de tÃ.
Tengo que mudar.
Voy a desabrochar los botones del Autoestima,
los de la falda.
Voy a descalzarme.
Me voy a desnudar.
Dentro de poco…
Tan poco como yo