EL MAR
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Las olas rompÃan con estrépito contra las rocas costeras, levantando cascadas de blanca espuma, que morÃÂan al poco de nacer, sumergiéndose de nuevo en el lÃquido elemento.
En alta mar, una endeble y pequeña embarcación, luchaba con frenética bravura contra las encrespadas olas; en ella, cinco hombre se veÃan en cubierta trajinando de un lado a otro, incansablemente.
Desde la playa, una masa compacta de personas, contemplaba la lucha del hombre contra la naturaleza. Las mujeres rezaban fervorosamente pidiendo que sus novios, esposos, padres o hijos, regresaran a tierra sanos y salvos.
La embarcación subÃÂa en la cresta de una ola y de pronto parecÃÂa sumergirse en las profundidades marinas para no volver a emerger a la superficie.
La lucha se prologó durante cuarenta y ocho horas; la angustia oprimÃa todos los corazones. Los hombres de la barca, desfallecidos, no tenÃÂan fuerza. La tormenta alcanzó entonces su máximo fragor. Un hombre fué arrastrado de cubierta por una de las olas que la lamÃÂan. A éste siguió otro y otro y luego, otro.
Dos hombres desfallecidos y decaÃÂdos moralmente, quedaban en cubierta. Estaban perdidos, rendidos.
Bajaron los dos a la parte inferior del pequeño barco y se arrodillaron ante un crucifijo, esperando la muerte.
¿Cuánto tiempo permanecieron alli?
Las mismas olas que los alejaron de la playa, los volvieron a acercar.
Fueron encontrados en esa postura, implorando a Dios que los dejase volver a reunirse con sus familiares y amigos.
Al mar se le habÃa escapado una presa segura de entre sus manos.
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